- Los billetes mexicanos son reconocidos mundialmente por su belleza, ejemplos de ello son los actuales billetes de 100 y 50 pesos.
- Sin embargo, hay otros billetes a lo largo de nuestra historia que despliegan técnicas artísticas y una creatividad sin igual.
- Aquí te contamos de 5 billetes que seguro cambiarán tu manera de ver la numismática mexicana…
La historia de México está llena de billetes mundialmente premiados y aclamados por los usuarios. Prueba de ello son los reconocimientos a los billetes de 100 y 50 pesos, emitidos en 2020 y 2021 respectivamente. Estos dos billetes lograron ganar el prestigioso premio al billete del año, condecoración que otorga cada año la Sociedad Internacional de Billetes. El billete del ajolote, incluso, ha preocupado a las autoridades por la cantidad de gente que prefiere no gastarlo y quedarse con el ejemplar, algo completamente inédito e inaudito. Pero es que todos tenemos que reconocer el gran trabajo de los diseñadores de billetes mexicanos, quienes saben plasmar toda la riqueza de nuestro territorio y nuestra historia.
Sin embargo, existen otros ejemplares no tan conocidos, pero que despliegan un gran colorido y una enorme creatividad. Estos billetes se hallan en todas las épocas y regiones, por lo que hemos seleccionado solamente una pequeña muestra de todo este repertorio. A lo largo de este post no solamente hallarás billetes con colores y diseños inesperados, también con formas y hechuras extravagantes. Quédate para conocer un poco más del arte de los billetes de México…
Época de los Bancos
El proyecto más exitoso de billetes se planteó a mediados del siglo XIX. Estos billetes fueron emitidos por los bancos estatales y los bancos privados, y contaban con un respaldo monetario, es decir, que todos los billetes podían ser intercambiados, sin excepción, por su valor en metálico. En otras palabras, los billetes no tenían un valor en sí mismos, sino como promesas de intercambio o pago.

En esta época, que se extiende desde mediados del siglo XIX y hasta la Revolución, existen varios billetes que destacan por su innovación y visualmente se diferencian de la mayoría. Aquí, hablaremos de tres casos particulares. El primero son los billetes de prueba para el proyecto del Banco de México impulsado por Maximiliano por allá en el año de 1866 (casi 60 años antes de la apertura del actual Banco de México). Estos billetes se diferencian del resto no solo por su combinación de un azul intenso con blanco, también por la calidad de los grabados y la complejidad de los diseños presentados. Estos billetes pertenecen a un museo por la complejidad de los símbolos que presenta, el vistoso carácter ornamental, así como su clara relación con las bellas artes.
Hablemos de un ejemplo concreto para dejar esto más claro. El billete de 10 pesos contiene un fondo de tapiz con estrellas. Sobre él se coloca un marco que envuelve un espacio blanco sobre el que se coloca la denominación, el nombre de Banco de México y las firmas de los responsables de la acuñación (faltantes por ser solamente una prueba). También, se cuenta con otros elementos decorativos, como un busto con un penacho, el cual corona el marco; dos águilas que sobrevuelan el billete con una serpiente en el pico y, a la vez, sostienen la pancarta con el nombre del banco; estandartes con el monograma de Maximiliano, así como con otros elementos decorativos; y, finalmente, en la parte de debajo de se ubican dos mujeres entre las cuales se halla una copa con fruta y encima el escudo del Imperio Mexicano bajo la batuta del emperador de los Habsburgo. El diseño, no solamente complejo, detallado y con una impresión de gran calidad, estuvo a cargo del grabador francés Charles Camille Chazal. Este grabador no solamente participó en el diseño de estos billetes, también en la elaboración de los billetes franceses y de los de sus colonias.

El segundo de ellos es de los pocos casos (sino el único) en que un billete reproduce los colores de la bandera mexicana. Por si no lo has adivinado aún, hablamos de los 5 y 10 pesos emitidos por el Banco Minero (Chihuahua) en el centenario de la Independencia de México (1910). La parte más original del diseño está en el reverso, dividido en tres partes, donde se colocan los colores verde, blanco y rojo. En medio del verde y el rojo hay un diseño de patrones guilloché con la denominación en números grandes. En el blanco, en lugar del escudo nacional, se coloca un retrato de la moneda con el resplandor (gorro frigio detrás del cual se extienden rayos de luz).
Época de la Revolución
Nos situamos de nueva cuenta en la época de la Revolución Mexicana, pues ante la necesidad de moneda, los billetes tuvieron un gran peso en el pago de los ejércitos, sueldos y en las compras cotidianas. De hecho, es una época que se puede identificar por el gran desarrollo de billetes, así como la creatividad a la hora de producirlos. La emisión no se limitó a los bancos estatales o privados, como venía sucediendo desde antes de la lucha, también compañías, fábricas, generales y ejércitos producían sus billetes.
Uno de los billetes más curiosos de la época los imprime la Compañía Minera de Atotonilco el Chico, lo que se conoce hoy como Mineral del Chico, cerca de Pachuca. La fábrica fue fundada por Gabriel Mancera a finales del siglo XIX. La fortuna de su familia, de hecho, le llevó a incursionar en el negocio de la minería, lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos del país. No solamente tuvo minas en Mineral del Chico, también en Atotonilco el Grande, Real del Monte y Pachuca.

Los billetes acuñados por su compañía son usualmente azules o incluso morados (por el daño de la luz del sol) y fueron acuñados en 1915. En ellos se imprimía una placa estereoscópica con fotografías de personas, de edificios de la ciudad y hasta paisajes naturales. Ahora, una placa estereoscópica contiene dos fotografías idénticas que se colocan sobre un vidrio. Con ayuda de un visor especial, las dos fotos se combinan ante la mirada para crear un efecto de tercera dimensión, por lo que aparece un cierto relieve y profundidad. En estos billetes las placas estereoscópicas se copian mediante la técnica de la litografía (impresión de una imagen con tinta por medio de una piedra y diferentes tipos de ácidos).
Los billetes se conocen como “vales azules” e incluyen el nombre de la compañía y su denominación, en letras de escritura a mano. Por el reverso, se encuentra una firma de los responsables de la emisión (Guillermo Mancera y Constantino Pérez Duarte), así como varios sellos: uno con el nombre de la compañía y el año, mientras que el otro contiene el número de serie. Las denominaciones van desde los 50 centavos, pasando por los billetes de 1, 2 y 5 pesos, para llegar hasta los 10 pesos. Estos billetes son raros y se desconoce cuántos estén a la venta. Por ello, su precio es alto y puede ir desde los 16 mil hasta los 25 mil pesos. Lo que sí se sabe es que se imprimieron $16,473 pesos en estos billetes.
Menciones honoríficas
Algunas menciones honoríficas son los billetes en forma de monedas, elaborados en la época de la Revolución. Entre los varios ejemplos, se encuentran los de la Hacienda de San Antonio, en Colima, los cuales fueron emitidos por Arnoldo Vogel. La historia de Arnoldo es extraordinaria y se relata en un libro con su biografía. Lo que se puede decir de su figura (de manera breve) es que fue un cónsul enviado por Alemania a México. Abrió su hacienda en Colima (a tan solo 10 km del cráter del volcán de Colima) y prontamente de convirtió en uno de los mayores productores de café del país. Además, contaba con inversiones en los ferrocarriles y un destacado papel en la Compañía de Potencia y Luz Eléctrica de Colima. Sus billetes fueron hechos en forma redonda, con cartón y en denominaciones de 2, 5, 10, 20 y 50 centavos. Su diseño era simple e incluía el nombre el cónsul, el nombre de su hacienda, la denominación y un número de serie.

Finalmente, se encuentra el billete de 25 centavos impreso en Múzquiz en marzo de 1914. Este billete contiene la firma de José E. González. Aparte de estos datos, no existe tanta información sobre el billete. Sin embargo, destaca el uso de una fotografía de Múzquiz en el reverso del billete y que seguramente fue calcada a los billetes por medio de litografía. El diseño contiene el uso de tinta negra y, al reverso (en la sección de la foto) el uso de tinta morada.
Bibliografía
20 pesos México. 1866. (2022). CGB. Numismática París. https://www.cgbfr.es/20-pesos-epreuve-mexique-1866-p-008p-ttb-,4530507,a.html
La Compañía Metalúrgica de Atotonilco El Chico. (2018). U.S. Mexican Numismatic Association. https://papermoneyofmexico.com/history/hidalgo/mining/atotonilco
Luna Herrera, P. (2020). El Banco Imperial de Maximiliano. El dato numismático. https://eldatonumismatico.com/el-banco-imperial-de-maximiliano/
Vogt, W. (2008). Vogel. Las conquistas y desventuras de un cónsul y hacendado alemán en Colima. Culturales, 4(7), 151–154. https://culturales.uabc.mx/index.php/Culturales/article/view/61
