- ¿Todas las monedas tienen valor y se pueden revender fácilmente?, ¿qué pasa con las monedas de “poco valor”?
- La mayoría de las monedas acuñadas después de 1940 y 1950 se les llama “monedas del kilo” por su bajo valor y poca demanda entre los coleccionistas.
- Aquí intentaremos explorar sobre estas monedas, a la vez que defender su valor como moneda del recuerdo.
Uno de los primeros posts de este blog, sino es que el primero de ellos, trataba sobre las monedas del kilo. Las monedas del kilo son aquellas monedas cuyo alto volumen de producción (millones y millones), poca demanda y su acuñación en metales poco “valiosos” las hace perfectas para terminar en chatarreros o vendidas por lotes a muy muy bajo precio. Por esta razón son bastante despreciadas por los sitios de venta de monedas y numismáticos de todos tipos. Revisamos aquel post quizá para intentar defender la moneda del kilo, aquí llamada más bien la moneda del recuerdo por ser un testimonio valioso del pasado. Es aquí donde se revela su valor simbólico, pero también nos deja ver las transformaciones en la acuñación de monedas y cómo algunos de estos ejemplares “del kilo” también pueden tener un valor real. Así, plantearemos otro tipo de reflexiones, datos y curiosidades para seguir pensando en estas monedas…
Las monedas del kilo responden a variables más bien interesantes de nuestra sociedad contemporánea. La primera de ellas es el aumento poblacional, cada vez más acelerado. En México, en el primer censo de 1790, se registran apenas unas 4,636,074 personas repartidas en un territorio que iba desde Nuevo México y California hasta la península de Yucatán. Para 1900 este número apenas había incrementado hasta alcanzar los 13,607,259. Sin embargo, con la llegada del siglo XXI, este numero llega a casi 100 millones (97,483,412). En el primer caso es un aumento del 200%, pero en el segundo caso es un extraordinario 600%. La acuñación de moneda entonces se tuvo que incrementar para sortear una población más grande, un incremento de las transacciones, la complejización de la economía, en muchas épocas la inflación y hoy en día la economía fiduciaria.

Esta última idea, la economía fiduciaria es compleja y la explicaremos por paso. Un sistema fiduciario es uno en el cual la confianza en la moneda sustituye su valor intrínseco. En otras palabras, las personas confían en que su moneda se puede cambiar por bienes o por otras monedas dentro de un sistema específico, aunque las monedas no tengan ningún valor (por su nulo contenido de metales preciosos como la plata o el oro). Esto no era así anteriormente: un billete podía ser intercambiado por su valor en oro y la moneda se respaldaba por las reservas en oro, por lo que la acuñación dependía de la cantidad de oro que tenía un país. Este era el patrón oro, en desuso desde 1971. Esto afecta a la cantidad de monedas acuñadas, que no se limitan a la cantidad de oro, sino a un balance hecho por el Banco Central para evitar la inflación y deflación.
Aquí también es reveladora la caída del contenido de plata en las monedas desde 1900 y también la eliminación de la moneda de oro (cuyas últimas piezas fueron acuñadas en los 20’s y en casos particulares hasta los 40’s). Un ejemplo típico es el peso de plata, que comenzó en los pesos balanza y los que tienen un gorro frigio (los de finales del siglo XIX) con una ley de plata de 0.903. La moneda caballito mantuvo esta ley, pero a partir del peso resplandor, el contenido de plata cae a .800, luego (en el mismo peso resplandor desde 1920) a 0.720. Cuando salió el primer peso de Morelos (el cachetón) la plata baja a una ley 0.500, después a 0.300 con el peso Morelos de 1950. Sin embargo, el enojo de la gente llegó hasta la acuñación del peso de 1957 llamada de manera chusca “tepalcate” (que quiere decir vasija de barro) por su bajísimo contenido del metal precioso: apenas una ley de plata 0.100.

Después de esta moneda, la plata no regresa en las monedas de un peso y progresivamente se va eliminando el oro y la plata de las monedas de 5, 10, 20, 25, 50, 100 y hasta 200 pesos. Quedan monedas elaboradas con níquel, cobre, aluminio, zinc y bronce cuyas acuñaciones superan con creces los 60 millones y en los pesos actuales superan los 400 millones (en algunos casos hasta los mil millones de acuñaciones).
Aquí se han esbozado solamente algunos factores que hacen de las monedas posteriores a 1940 y 1950 piezas sin un alto valor de venta. Sin embargo, no todas las monedas posteriores a esta época son inútiles y deben desecharse. Más bien, hay que tener cuidado con varias cosas. La primera de ellas es la más sencilla. Si una moneda del kilo completa tu colección, entonces se pueden adquirir lotes completos para encontrar esa moneda perfecta (tanto en el año, como en su variante y calidad). Un ejemplo es una colección sobre el peso mexicano. La colección no debería parar a mediados del siglo XX solamente porque la moneda de a peso es bastante fácil de conseguir a partir de esa fecha.

Otra cuestión, un poco más compleja es identificar las monedas cuyas variantes son valiosas. Aquí, hay que tener una buena vista, saber de la moneda que intentas conseguir y estarte actualizando en catálogos y sitios de venta (sobre todo para ver en qué precio se venden). Con ello, no solamente podrás identificar monedas para tu colección, sino verdaderas gangas que hasta se pueden revender. Aquí varios ejemplos:
- Una moneda de 5 pesos con la imagen de Quetzalcóatl es bastante sencilla y barata de conseguir. Con un muy muy buen estado de conservación se puede llegar a encontrar en menos de 80 pesos. Sin embargo, hay un año en específico en el que las acuñaciones son bajas y se conocen pocas piezas (se estima que solamente son 7). Estas son del año de 1983 y pueden alcanzar hasta los 25 mil pesotes (o incluso más).
- Otro ejemplo son los Morelos Cachetones, comúnmente vendidos en menos de 200 pesos si se trata de las piezas acuñadas en 1947 y 1948. Sin embargo, el último año de acuñación, solamente se produjeron 4 millones (a comparación de los 60 y 22 millones de años pasados). Entonces, encontrar monedas de este tipo llega a ser raro y su costo caro (se dice que 2,700 dólares).

Entonces, debemos decir que las monedas del kilo tienen valor, pero dependiendo de los intereses de cada persona y también de los casos que mencionábamos, donde se conjunta la rareza y mucha demanda de una moneda. Claro que hay que separar entre información poco confiable y la moda: por ejemplo, decir que una moneda de 20 pesos nuevecita, un billete del ajolote o una moneda conmemorativa del 2010 se puede llegar a vender en miles de pesos o siquiera a revender. Algunas de estas monedas, conmemorativas con contenido de plata y oro y cuyas acuñaciones apenas llegaron a las 150 mil, pueden llegar a venderse en 700 pesos y hasta 1,500. Entonces hay que darle a todo su justa medida, pues las monedas del kilo pueden ser también monedas del recuerdo.
Recuerda siempre consultar catálogos y sitios confiables de venta online para comprobar precios y características de las monedas o billetes de tu interés. Así se pueden evitar estafas y la compra de artículos falsificados. Cenumex ofrece este respaldo a todas las piezas comparadas en su plataforma para que compres con confianza.
Bibliografía
Castro Aranda, H. (2010). El primer censo de la Nueva España: 1790. INEGI.
