- Conocemos el particular universo de una lira italiana de 1927, con todas las vicisitudes históricas que atravesó.
- Aquí, se conjunta la historia europea en un periodo en el que se vislumbra una nueva guerra mundial.
Diez liras italianas de 1927 son un pretexto para explorar un poco del mundo de la moneda italiana a inicios del siglo XX, pero también para hablar de uno de los periodos más interesantes de la historia mundial, el preludio de la Segunda Guerra Mundial. 1927 es un año en el que el fascismo italiano se consolida definitivamente con una fuerza bruta jamás antes vista en el país. Por estos años, también azotan a Italia crisis económicas, por lo que la moneda y su valorización en el mercado son temas de debate público. Vemos un régimen encabezado por el rey Víctor Manuel III (quien reinó Italia entre el año 1900 y 1946) y por Mussolini (gobernante desde 1922 y hasta 1945), ambos en una lucha de poder por ver quién controla el país y su gente.
En esta historia se asoman las características de la moneda, su poca o mucha función en el consumo de productos, los acontecimientos que presenció y hasta podemos imaginarnos su papel dentro de la guerra. Todo ello hace a esta moneda un ejemplar muy interesante, no solo de estudiar, también de coleccionar. Quédate para explorar el mundo propio de la lira italiana de 1927…
La Moneda
En la moneda se observa, del lado del anverso, al rey Vittorio Emanuele III mirando a la izquierda. Alrededor de él se lee su nombre y su cargo político: “Vitt. Em. III. Re. D’Italia”. Detrás se observa una figura sobre una biga (carroza tirada por dos caballos). En una de sus manos sostiene unos fasces, que son tiras de madera agarradas por un cinto rojo, las cuales suelen ser bases de las hachas. Con la otra mano guía su vehículo. Debajo de esta composición se encuentra la denominación “10 L” o 10 liras, junto con la marca de ceca “R”, de la Casa de Moneda de Roma, así como el año, 1927. Sobre estos datos se encuentra el nombre del grabador, G. Romagnoli, y su ayudante, A. Motti. Inc.
Por otro lado, la moneda está hecha en una plata de pureza .825, tiene un peso de 10 gramos, 27 mm de diámetro y 2.2 mm de espesor (en estos datos, excepto en el material, se parece mucho a nuestra moneda de 10 pesos). Asimismo, su nombre de catálogo es el KM#68, donde se indica un precio que oscila entre los 13 y los 500 dólares, dependiendo del año, variedad y estado de conservación.
Simbolismos
La moneda oculta, en el reverso, varios elementos con significados importantes para la Italia de aquellos años. Lo más llamativo son los fasces, que son palos de madera amarrados con cintos rojos, los cuales constituyen la base de un hacha. Estos fasces fueron un símbolo que portaban los nobles, magistrados o gobernantes del Imperio romano para sugerir el castigo y la pena capital a quienes desobedecieran las leyes o a la autoridad. Sin embargo, también representaba la unión, por el simbolismo de los listones amarrando las pilas de madera.

Los fasces son sostenidos en la mano izquierda por la figura de Italia, quien también dirige su biga con la mano derecha. Esto implicaba estar alerta de los peligros que venían por delante, los enemigos que provienen de fuera. Además, la biga parece moverse de derecha a izquierda, lo que sugiere el control y orden que llevan al movimiento, es decir, al progreso. Finalmente, la referencia a la antigua Roma permite conectar dos momentos históricos: el presente con la grandeza del pasado imperial (el Imperio romano como una potencia militar y cultural capaz de dominar Europa).
Contexto
Con ello, podemos referirnos a esta moneda como plena expresión de su tiempo. Recordemos que, para este momento, Mussolini llevaba ya 5 años en el poder —desde que hizo renunciar a Luigi Facta por las ocupaciones de territorios y marchas—. Estos cinco años habían transcurrido con irregularidades en las elecciones, malentendidos con el rey y, sobre todo, una escalada de violencia, así como la debilitación de las instituciones democráticas y sociales. Un buen ejemplo de ello sucede precisamente en 1927, cuando Mussolini firma la Carta Laboro, un documento con el que suprimió los sindicatos de trabajadores y les dio poder a las corporaciones encabezadas por empresarios con el fin de subordinar la economía a los intereses del partido fascista.
Con la moneda, en 1926 Mussolini frenó la inflación de la lira italiana, estableciendo el tipo de cambio para la libra en 90 liras (cuando anteriormente se encontraba alrededor de 150) y el del dólar estadounidense en 19 liras. Cabe decir que estos cambios perduraron hasta mediados de los años 30’s. Otra novedad de la moneda italiana en 1927 es que en ese año surgen las primeras monedas de 20 liras, con la figura de Italia parada y sosteniendo unos fasces, mientras una mujer está sentada del lado derecho sosteniendo una antorcha y un escudo.
Fuera de Italia, los ánimos eran mejores. Alemania, por ejemplo, vivía un periodo de estabilidad con una gran producción industrial (recuperada tras la Primera Guerra Mundial y la tremenda inflación posterior). En aquel país se estrenó Metrópolis (de Fritz Lang), pero también artistas de la talla de Paul Klee o Kandinsky se encontraban produciendo algunas de sus mejores piezas. En el panorama europeo, algunas vanguardias artísticas —como el cubismo, surrealismo, futurismo y fauvismo— estaban en su pleno apogeo. Se producían pinturas, esculturas, obras arquitectónicas, ballets, películas y libros que marcarían a todo el siglo XX. En este último caso, escritores y filósofos como Heidegger, Walter Benjamin, Husserl, Pirandello, Bergson o Cassirer planteaban ideas revolucionarias en sus respectivos campos.
Este periodo entre guerras se caracteriza por muchos escritores como tiempos tan llenos de ideas artísticas (con una revolución cultural sin precedente) como decadentes, pues se siente en el aire lo que poco a poco se gesta, la fragilidad de la paz europea por el ascenso de líderes como Stalin (líder del partido comunista desde 1922 y máxima figura del Estado ruso) o Hitler (que se había convertido en 1926 en líder del partido nacionalsocialista y tenía la tarea de dar a conocer su partido).
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