- Las monedas, tal como las conocemos hoy, son fruto de largos procesos históricos.
- No solamente se conforman con los vencedores, la historia oficial.
- También, los vencidos han tenido aportes fundamentales a la numismática mexicana. Aquí exploraremos esta idea.
Las épocas históricas no se separan tan tajantemente como nos han enseñado. Más allá de esta idea escolar o académica, cada cambio en nuestras sociedades viene acompañado de un revés, de una sombra que se proyecta hacia atrás. Ambas, por un tiempo, coexisten y se mezclan. Por ello, quienes viven y hacen la historia dudan de sus logros; parece así que se encuentran siempre a un volado de su fallo monumental.
Con el paso del tiempo se repite lo simultáneo: la escolástica que convive con el Renacimiento, el Imperio Mexica con los nuevos conquistadores, el absolutismo y la Revolución Francesa, solo por decir algunos ejemplos. Entonces, a la par de las monedas revolucionarias, también coexistieron las monedas de quienes fueron vencidos. Un caso también muy claro son las emisiones simultáneas que existieron entre los realistas, continuando con las acuñaciones del periodo colonial, y las nuevas acuñaciones insurgentes. Se nos recuerda que la historia es siempre más complicada de lo que creemos, pero sobre todo que siempre detrás del impulso hacia el futuro hay largas sombras con relatos por demás interesantes. Vamos a contar algunos de ellos…
La moneda colonial y la independencia
Las simultaneidades entre el México independiente y la Nueva España se dan en dos momentos: por un lado, se encuentran las monedas de Fernando VII y, por el otro, las monedas emitidas por los mismos realistas. Pocos nos imaginamos un busto de Fernando VII conviviendo con Morelos, Hidalgo o Guerrero, pero incluso se siguieron produciendo tan tarde como la subida de Iturbide al trono.
Las primeras de estas monedas fueron hechas durante un momento de crisis en España: en 1808, cuando Carlos IV abdica y le cede el trono a su hijo Fernando VII a raíz del motín de Aranjuez. Se cuenta que estas primeras monedas no tuvieron un retrato fidedigno del nuevo rey debido a la prontitud de la noticia. Entonces, los retratos iniciales fueron inventados por las cecas de Indias (en lugares como Guatemala, Lima, Potosí, México y Santiago). Sin embargo, el busto de Fernando VII fue después corregido, alrededor del año de 1810.

Este nuevo retrato dura hasta 1822, momento en que se cambia la moneda al introducir los diseños de Iturbide. En medio, convivieron con las emisiones de Morelos, las de los congresos independentistas, los resellos de la época y las monedas realistas. Así, una infinidad de monedas con convicciones, proyectos y suelas diferentes se entrelazan entre sí.
Las siguientes, en esta visión de los vencidos, son las monedas realistas. Lo primero que habrá que decir es que las monedas realistas se realizaron en partes muy diversas de la República Mexicana. Lugares como Chihuahua, Durango, Guadalajara, Guanajuato, Nueva Vizcaya, Oaxaca, Real del Catorce, San Fernando de Bexar, San Luis Potosí, Sombrerete, Michoacán y Zacatecas. Sin embargo, solamente algunos sitios acuñaron la moneda con el busto de Fernando VII. Ejemplo de ello son las cecas de Zacatecas, Guanajuato, Guadalajara, Michoacán y Durango. No por ello se dejaron de realizar piezas con símbolos reales, como el escudo de armas de la corona española, la simple corona o incluso elementos como el león y el castillo.

En el caso de las cecas realistas, el tema es por demás interesante. Había tres tipos de cecas, como señalan los especialistas: 1) las cecas oficiales, 2) las cecas improvisadas (como el caso de Oaxaca, Michoacán, Nueva Vizcaya y Real de Catorce), así como 3) cecas municipales.
Otra muestra de esta simultaneidad de monedas se da en el caso de los resellos realistas y algunos resellos insurgentes, en los cuales se encuentran como moneda huésped las monedas coloniales. Aquí aparecen bustos como el de Fernando VII, pero se llegan a encontrar ejemplares de Carlos IV.
La República y las monedas de los imperios
Al término de la guerra de independencia y del imperio de Iturbide, llegó un nuevo tipo de moneda cuyo protagonista principal era el resplandor, pero también los querubines, la señora libertad (que sostiene un gorro frigio), la mano escribiendo las leyes (también con un gorro frigio), manos con herramientas de trabajo y, claro está, el águila sobre un nopal (nuevo escudo del naciente país). Muchas de estas acuñaciones atravesaron épocas difíciles y de cambios (las guerras de Reforma o el Imperio de Maximiliano). Un ejemplo son las monedas de 8 reales con el resplandor, las cuales se acuñaron desde 1824 y hasta 1895 (en casos como la ceca de la Ciudad de México). Hablamos aquí de las monedas de la Primera República.

Conviviendo con ellas están las monedas del fallido Segundo Imperio Mexicano (a cargo del caballero traído desde Europa, Maximiliano). Sus emisiones fueron hechas entre 1864 y 1866 bajo el formato del peso, es decir, de la adopción de un nuevo sistema monetario. Por estas ideas liberales de Maximiliano, las cuales compartía con Benito Juárez, hubo dos sistemas monetarios durante el siglo XIX en México (el basado en reales y escudo y el de los centavos y pesos).

Otra de las dificultades para estudiar la moneda en esta época son las nuevas emisiones de pesos y centavos, pero ahora desde la República Restaurada. Aquí hace su aparición el diseño de balanza, conocido tan bien por los numismáticos mexicanos. Estas monedas, poco a poco, suplieron a los reales y escudos y ya para inicios del siglo XX fue la única moneda aceptada. Sin embargo, el gusto no duró mucho, al dejar de acuñarse alrededor de 1905 y dar paso a la moneda bajo el gobierno de Porfirio Díaz, es decir, en la época de los Estados Unidos Mexicanos.
La Revolución y los Estados Unidos Mexicanos
La época de los Estados Unidos Mexicanos comienza, en términos numismáticos, en 1905 (anteriormente ya la Constitución de 1824 había ratificado este nombre). Es entonces que el nombre aparece en las monedas y con ello diseños de monedas que se acuñan por un largo tiempo, como el caso del centavo (1905-1949), los 5 pesos de Hidalgo (1905-1920 y reacuñado en los 50’s) y los 10 pesos de Hidalgo (1905-1920 y reacuñado en 1955). En estos tres casos, las monedas sobreviven el paso de Porfirio Díaz, la Revolución y los cambios de administración en la presidencia del país.

Conviviendo con ellas se encuentran las monedas porfiristas, cuyo caso emblemático es la moneda caballito, pero también las acuñaciones de Zapata, Pancho Villa y el ejército de Carranza. Además, perduraron por los múltiples billetes hechos en la época y hasta el nacimiento del Banco de México para 1925.
En toda esta historia vemos las monedas de los vencidos intercaladas con las monedas que podrían decirse “oficiales”. Una larga lista de piezas, diseños y hasta cambios de sistema monetario rompen la historia lineal y muestran las grietas en la continuidad de la historia. La simultaneidad de monedas refleja una vasta historia que se sigue estudiando y ampliando.
Bibliografía
Luna, P. (2016). Las Monedas de los Realistas y sus resellos en la Independencia. El dato numismático. https://eldatonumismatico.com/las-monedas-de-los-realistas/
Ruíz Calleja, A. (2022). El primer busto oficial de Fernando VII en los 8 reales. El blog numismático. https://blognumismatico.com/2022/04/06/busto-oficial-fernando-vii-8-reales/
Ruíz Calleja, A. (2023). Las cecas realistas en la Guerra de la Independencia de México. El blog numismático. https://blognumismatico.com/2023/04/11/las-cecas-realistas-en-la-guerra-de-la-independencia-de-mexico/
