- No todas las marcas en las monedas son perjudiciales para su valor. Hay muchas cuyas marcas cuentan la historia del comercio en el siglo XVIII y XIX.
- Estas son las “Chop Marks” o marcas de punzón realizadas en Asía (especialmente en China) para comprobar la autenticidad y pureza de una moneda extranjera.
- La preferencia, por la calidad de la plata, era España e Iberoamérica. Prontamente, esta situación hizo que se sustituyera la plata de procedencia china por la extranjera, haciendo de algunas de estas monedas (incluyendo las de la ceca de México) el dinero oficial de China.
Como sabemos, las monedas al cambiar de manos alcanzan sitios lejanos y recónditos del país en que se emitieron. Hacen su recorrido entre tiendas, bancos, bolsillos, monederos y hasta cochinitos. Sin lugar a duda recorren nuestro país mejor que cualquier medio de transporte. No obstante, su recorrido muchas veces no se limita al país de su emisión. En contadas ocasiones, el dinero viaja a otros países, como buen turista.
Esto último pasaba con las monedas españolas del siglo XVIII, las cuales recorrían todos los lugares de su vasto imperio y los de sus aliados comerciales. En definitiva, surcaban por mares internacionales, alcanzando a cualquier persona del globo. Asia era uno de los lugares de llegada de las monedas de plata españolas e iberoamericanas. De la ceca de México se exportaban innumerables Carlos terceros, Carlos cuartos, Felipes quintos, Fernandos sextos, columnarios, etcétera.
Y es que el comercio entre Asía y Europa en la época era voluminoso, dejando amplios dividendos. La moneda común para realizar las transacciones fueron las monedas de plata españolas y particularmente la moneda mexicana (por su amplia producción). En momentos en que una moneda se apreciaba por el material con que estaba realizado, la plata mexicana era un excelente instrumento de comercio. Aunado a ello, la seguridad de comerciar con España y sus vastos territorios también influyó en este hecho. También hay que decir que México se ubica en un punto estratégico en las rutas de comercio internacional: un medio camino entre Europa y Asia.
Antes de entrar al tema, hay que decir que en China existía solamente la moneda de cobre, con la cual realizaban pagos chicos y los sycees (que eran un tipo de lingote de plata u oro que funcionaba como dinero). Lo interesante de los sycees es que no eran acuñados por las autoridades, sino hechos por artesanos (orfebres, plateros, aurífices). Así, no tenían una forma determinada ni un valor facial, sino un valor intrínseco (la pureza, el peso y el metal con que estaban hechos). Por ello, las monedas de plata extranjeras eran consideradas no por su valor facial (el número que valen, como 8 reales, 2 escudos), sino por el peso y pureza del metal.

Así, al llegar al continente asiático, las monedas (reales de plata) tenían que pasar por una inspección de autenticidad para comprobar que la plata no era de a mentiras. La marca del cincel comprobaba el metal con que se había realizado la moneda y, a la vez, servía como marca de aceptación para que esa moneda se usara en el territorio. A estas marcas, cuando provienen de Asia, se les llama “Chop Marks” y podían tener diferentes estilos, desde un símbolo (como estrellas), hasta caracteres del idioma.
Ahora, con el fin de que los chops no fueran falsificados, los banqueros y autoridades idearon “símbolos” o códigos confidenciales. Estas claves siguen sin ser evidentes para los estudiosos. Un ejemplo, son los “caracteres combinados” que, en palabras de los expertos, son varios caracteres chinos cuyo significado se revela al combinarlos de determinada forma.
Algunos estudios revelan que la profundidad y dimensión de las marcas apuntan a diferentes épocas. Por ejemplo, entre el siglo XVII y XIX, las marcas eran finas y cuidadosas en las monedas macuquinas (producidas en Iberoamérica), los reales de 8 españoles y el ducatón holandés. En este tiempo la economía china era estable y buena.
Esto cambió en el siglo XIX y XX, cuando las mejores “monedas” de plata chinas (los sycees) se cambiaban en el extranjero por opio. Las monedas de plata menos puras se introducían a China como pago extranjero, aunque nunca faltaba algún falsificador de la moneda. Así, para comprobar su autenticidad, se realizaron chops grandes. También, se solicitaban monedas más antiguas (columnarios, por ejemplo) por ser monedas de más pureza que las de esos siglos.

Resta decir que la aceptación de la moneda de plata en China era tan grande que algunos expertos aseguran que funcionó como moneda oficial por mucho tiempo. De hecho, en el siglo XVIII la plata extranjera sustituyó por completo a la plata de procedencia china. Pero no solamente china sufría de este problema, también otros países del sur de Asía e islas como Filipinas o Taiwán.
Pero no solamente existieron las marcas de punzones, también las monedas se podían marcar con tinta. Y es que el gobierno de algunas ciudades chinas prohibió marcar las monedas profundamente, casi al punto de dañar la moneda. Para evitarlo, un sello de tinta (con caracteres del idioma) se imprimía en la moneda. Se cuenta que esto ocurrió a finales del siglo XIX.
Una cuestión por demás interesante es que, al llegar las monedas de plata a China, también se les colocaron apodos. Así como se les conoce a los ocho reales como columnario o a la moneda de Carlos III como cara de rata, los asiáticos idearon sus propias maneras coloquiales. Entre ellas se encuentra el nombre de “Doble pilar” para el columnario, “Cabeza de Buda” para la moneda de Carlos III (dos apodos curiosos en dos partes del mundo distintas) o “Vestido pequeño” para la moneda de Felipe VII.
Ahora, las monedas anteriores son las conocidas como “Cabeza de buda”, mejor dicho, Carlos III. Se aprecian varios chops asiáticos tanto en el anverso como en el reverso, formando oraciones y códigos completos. En la primera, la de 1773, sobresalen símbolos como el número 32, la estrella o la esvástica (símbolo del “hombre en movimiento”, la suerte o hasta el sol para el budismo). En la 1982 sobresalen flechas y caracteres complejos que le otorgan a la moneda un aire exótico producto del encuentro entre dos culturas separadas por un gigantesco mar: América y Asia.
Bibliografía
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Tai, S. (2001). Monedas de Plata Extranjeras y Lingotes de Plata (Sycee) Chinos. Chop Marks. https://www.resellos.com/stai/stai2/stai2ind.php
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