- ¿Has notado que en caricaturas o películas la manera más sencilla de representar el dinero es con el color verde?
- Esto tiene una explicación y es que el verde era una tinta que tiene varias ventajas. Por su enorme influencia y difusión, fue el color predilecto de muchos billetes alrededor del mundo.
- Sin embargo, también hay otras tintas que exploramos en este artículo, así que quédate para saber más del color de los billetes.
Habrás notado que en caricaturas los billetes siempre aparecen verdes, siempre con los bordes de color verde más fuerte y un círculo en medio. De alguna forma, este ha sido la manera más común de retratar a estos objetos monetarios. Y el color también se ha vuelto un clásico, inseparable de la representación del dinero. Pero, por qué son tan comunes los billetes en color verde: ¿es que no había tinta de otro color?, ¿era muy caro utilizar diferentes pigmentos?, ¿se adhería mejor al papel? Todas estas preguntas y más se responderán en el siguiente post.
Además de conocer todos estos datos, también nos preguntaremos, ¿qué dice el color de cada billete del país en que se imprimió? Esto es súper interesante, pues por mucho tiempo en México había billetes en color rojo, azul, verde y negro: una característica que respondía a algo más allá del gusto de cada generación. Quédate a seguir explorando el mundo de los billetes y sus fascinantes historias…
Verde
El color verde ha sido uno de los más populares entre los billetes alrededor del mundo. Sin embargo, es Estados Unidos quien afianzó la utilización de este color desde sus primeros diseños y hasta nuestros días. Así, el dólar es el billete verde por excelencia.
Esto tiene relevancia para México, ya que muchos de nuestros billetes (o casi todos) fueron impresos por la American Bank Note Company, de Nueva York. Por ello, teníamos la influencia estilística y los colores que también tenían los billetes estadounidenses. Así, el verde fue también un color bien popular entre los billetes mexicanos, por ejemplo, en la familia AA (la primera familia de billetes del Banco de México) o en los billetes infalsificables (también producidos por la compañía americana a inicios del siglo pasado).

De hecho, se utilizaba tinta verde por varias razones. Una de ellas es que la tinta verde estaba disponible en grandes cantidades y a precios accesibles. Además, la utilización de verde era una medida para evitar falsificaciones.
En Estados Unidos este fue un tema de preocupación en el siglo XIX, pues la invención de la fotografía trajo consigo la copia casi idéntica de las formas y diseños de los billetes. Además, con la utilización de las tintas adecuadas, también se podía lograr el color perfecto para pasar desapercibida la falsificación. Recordemos que la fotografía era en blanco y negro, pero que las fotografías podían ser coloreadas después por varios procesos químicos (por ejemplo, los virados) o se podían utilizar las fotografías para realizar planchas para impresión.
La primera solución de los bancos fue ubicar patrones con varios colores en el reverso de los billetes. Pero, luego, se colocaron los diseños a color detrás de la tinta negra —comúnmente utilizada por su durabilidad— para que fuera difícil obtener una fotografía precisa de un diseño con solo un color. Así, no podían lograr las matrices (moldes de impresión) para cada color, con el fin de componer el billete entero. Sin embargo, esta fue una solución poco satisfactoria, pues los colores podían eliminarse uno a uno mediante procesos químicos y tener los diseños de cada color por sí solo.
La solución definitiva fue hallada por dos canadienses, Thomas Hunt y George Matthews, quienes idearon un color difícil de duplicar con las copias fotográficas. Este color fue el verde con el sesquióxido de cromo. El pigmento era tan indestructible como la tinta negra (imposible de deslavar químicamente) y en una fotografía la tinta negra y la tinta verde aparecían casi del mismo color, por lo que no era posible separar las capas de color. Así, llegó la tinta anti-fotográfica.

Un dato curioso es que los Estados Unidos, para financiar la guerra de Secesión, imprimieron billetes con esta tinta. Por la utilización de un verde más nítido al reverso de los billetes de esta época, se les comenzó a llamar “greenbacks” (una palabra que quiere decir, literalmente, “dorso verde”). Con el paso del tiempo, la palabra se simplificó a “green”, término aún utilizado para referirse a los dólares americanos.
Cabe decir que muchos profesionales del área han estudiado el efecto psicológico del color verde en el dinero. Argumentan que dicho color transmite confianza, seguridad y estabilidad, cosa que el gobierno del vecino del norte quiso transmitir a sus emisiones monetarias.
Rojo
El rojo también ha sido un color importante en los billetes, por la tinta que, si no es hecha correctamente, puede virar a amarillo o café. Sin embargo, algo también interesante son los sellos rojos que se imprimen en el papel moneda. En México, por ejemplo, los billetes de antaño solían contener la serie y el número del billete en color rojo, así como los sellos de quienes los emitían (por ejemplo, el sello del Banco de México o de la Secretaría de Hacienda).

Lo que resalta es el color, utilizado para crear contraste con el billete, pero también por ser símbolo de autoridad. Se puede constatar que las cartas y documentos muy antiguos se les colocaba lacre o cera color rojo a la que se le estampaba un sello (este sello era particular y podía tener el escudo de armas del emisor o autoridad que sellaba el documento). Esto aseguraba que el documento quedara herméticamente sellado (porque cualquier curioso que lo abra romperá el sello) y que no fuera una falsificación o una tomada de pelo (porque no cualquiera copiaba el sello del escudo de armas fácilmente).
Demás…
Hoy en día las tintas no se limitan a las que mencionamos. Ha habido un estallido de innovaciones en lo que se refiere al uso de tintas en los billetes. Ejemplos de ello son las tintas fluorescentes, que solo se pueden ver con lámparas de luz negra especiales. Así, los billetes brillan por la presencia de tales tintas. Además, se encuentran los elementos que cambian de color, como los hologramas.
Este elemento es uno de los más llamativos y se logra utilizando pigmento holográfico, el cual se compone de una base metálica. Como funciona es que en diferentes ángulos refleja la luz de manera distinta, por lo que los colores cambian (recordemos que el color depende de la absorción, reflexión, refracción o difracción de determinadas ondas de luz). Así, al colocar la tinta sobre un relieve, se producen estos cambios de color más fácilmente.

Otra de las innovaciones son las tintas luminiscentes, que aparecen cuando se las irradia con infrarrojo, en otras palabras, brillan en la oscuridad. También, están las marcas de agua, en las cuales se revela una ilustración al observar el billete directamente contra la luz, y la tinta magnética, capaz de ser detectada por lectores e imanes súper potentes. Un dato curioso es que la tinta magnética ayuda a las máquinas que aceptan billetes a identificar la denominación de cada ejemplar.
Todo ello revela la tecnología que hay para evitar las falsificaciones monetarias, tan viejas como el mismo surgimiento del billete. Además, este es un trabajo en conjunto con especialistas dedicados exclusivamente al tema. Las tintas, más que elementos llamativos de los billetes, permiten conocer partes de la cultura de un determinado tiempo. En nuestro caso, es constante la innovación de las casas de moneda, que producen muchos cambios de diseño; también, se observa la especialización y el trabajo en conjunto con científicos y expertos. Sin embargo, lo que sobresale es la globalización, pues los desarrollos de las tintas de los billetes son compartidos por latitudes muy distintas del mundo. Algunas veces son compartidas y otras más surgen como “inspiración” de lo que hacen los vecinos de la aldea global. Nadie se queda atrás y todo sigue en un afán por siempre perfeccionar nuestro billete. Con ello también llega la homogeneización del dinero. Y es que la inspiración llega tan lejos como incorporar diseños y técnicas similares, todo con el fin de estar a la altura de los tiempos.
Con ello, surge la pregunta, ¿cómo se verán los billetes del futuro?, ¿seguirán existiendo estos objetos o desaparecerán por gracia de la falsificación?, ¿qué otro desarrollo incorporará el dinero? Recuerda que el blog es parte de la comunidad numismática, por lo que cualquier comentario o sugerencia es bienvenido en este espacio.
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Bibliografía
Greenback. (2012). Museum of American Finance. https://www.moaf.org/exhibits/checks_balances/abraham-lincoln/greenback
Rodríguez Montoro, Ó. (2020). La presencia de la Química en los billetes bancarios. Anales de Química, 116(4), 241-252. https://analesdequimica.es/index.php/AnalesQuimica/article/view/1340
Vaisman, F. (2021). Una tinta innovadora en los billetes de mitad del siglo XIX. El Mundo en Billetes. https://elmundoenbilletes.com.ar/una-tinta-innovadora-en-los-billetes-de-mitad-del-siglo-xix/
