Las Monedas y Billetes Cristeros

  • La Guerra Cristera fue un conflicto armado ocurrido entre 1926 y 1929 y ocasionado por la postura anticlerical del gobierno de Plutarco Elías Calles, así como por la promulgación de la Ley Calles.
  • Para luchar en contra de esta situación, diferentes organizaciones “eclesiales” llamaron a un boicot económico y, posteriormente, a un conflicto armado.
  • Algunas piezas numismáticas que surgieron a raíz de la guerra cristera son los bonos de la Liga Nacional de la Defensa Religiosa y algunas monedas de 20 centavos realizadas a partir de medallas.

Instaurada la Constitución de 1917 parecía el fin de la Revolución y el arribo de la paz y legalidad a la vida de México. Mientras la constitución era aceptada por un gran espectro de agentes políticos, la manera de gobernar y sobre todo quién, fueron los problemas. Ya para 1920, Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta desconocieron a Carranza como presidente, obligándolo a trasladar su gobierno a Veracruz. Sin embargo, solo pudo alcanzar un pequeño poblado del estado de Puebla, donde fue asesinado.

Pasaron varios años y presidentes, entre ellos quienes se habían suscrito al Plan de Agua Prieta (donde se desconoce a Carranza como presidente): Obregón, después del minúsculo gobierno de Huerta. Llegado 1924 sube Plutarco Elías Calles a la silla presidencial, quien, entre sus labores, se proponía seguir a cabalidad la Constitución del 17 y separar a la Iglesia del Estado, también ejerciendo una presión anticlerical enorme.

Jalisco, 1926. 20 Centavos Cristeros. Imágen cortesía de la Sociedad Numismática y Filatélica Peninsular A. C.

Por una parte, Calles ideó la creación de una institución religiosa puramente mexicana y separada del Vaticano: la Iglesia Católica Apostólica Mexicana. Con ella, pensaba generar un sentimiento nacionalista que pudiera superar las divisiones que había causado la Revolución, también tener un poco más de control sobre la Iglesia y evitar movimientos políticos alternativos y, sobre todo, fuera de su control (tan solo recordemos el poder que tiene la Iglesia y que, desde la conquista, pasando por la independencia y los imperios, ha hecho patente). Para frenar este avance de Calles se agrupó la llamada Liga Nacional de la Defensa Religiosa (LNDR) en 1925, también porque los religiosos católicos no veían la posibilidad de un acuerdo político con el presidente en turno.

Sin embargo, la gota que derramo el vaso fue la promulgación de la Ley Calles, de 1926, que intentaba limitar el culto católico en México. Esto lo hizo a través de diferentes estatutos en la ley: 1) solo podrá haber un sacerdote por cada 6,000 habitantes, 2) el Congreso de la Unión o los estados deben expedir una licencia a quienes quieran ser sacerdotes, 3) el registro obligatorio de los sacerdotes ante el gobierno, 4) la prohibición para enseñar religión en las escuelas o abrir una escuela religiosa, 5) supresión de la prensa religiosa, 6) prohibición de la manifestación contra la Ley Calles, 7) todos los templos debían ser de la nación y el poder federal debía dictar que recintos se usarían para el culto, 8) no utilizar alguna vestimenta con la que se identifique a los miembros de una religión, etc.

Jalisco, 1926. 20 Centavos Cristeros. Imágen cortesía del blog Monedas de México.

De esta manera, la inconformidad empezó a crecer entre los dirigentes de la Liga Nacional de la Defensa Religiosa, así como entre los miembros del Comité Episcopal y los altos mandos de la Iglesia. En la nula escucha por parte del presidente Calles a sus quejas, primero se planeó la suspensión del culto religioso, luego un boicot generalizado (lo que incluía el pago de impuestos, la compra de periódicos que no publicaran información sobre las protestas, el cierre de escuelas laicas, adquirir solo productos esenciales y limitar el uso de energía eléctrica, así como del transporte). Dice Carlos Gaytán (pp. 129-130) lo siguiente:

En las ciudades operaba una consigna cristera “Compra solamente lo muy indispensable”. “No gastes”. “No des dinero a los enemigos de tu religión”. Poco faltó para que ocurriera una paralizante crisis económica. Y esta situación prevaleció en México durante muchos meses.

Jalisco, 1927. 20 Centavos Cristeros.

Las tensiones entre gobierno e Iglesia comenzaban a subir, haciendo inminente un conflicto armado. En esto, la Iglesia no era ingenua; en su cálculo sabía que podía debilitar al estado mexicano. Por una parte, los Estados Unidos rechazaban la Ley Calles debido a que se afectaban las propiedades extranjeras en el país. También, se contaba con el apoyo del Vaticano, de la mano de Pío XI, para financiar una luchar armada gracias a que el ejercicio y libertad de culto católico se veía fuertemente debilitado. De esta manera, tanto la LNDR como el Comité Episcopal estuvieron de acuerdo en tomar las armas bajo el lema “¡Viva Cristo Rey!”.

Una de las primeras muestras del éxito del boicot fueron las graves consecuencias económicas en México, aunado al arresto de los involucrados. Una de las insospechadas consecuencias fue la acuñación provisional de monedas y billetes, para echarle más leña al caos económico que era el país. Como da cuenta Carlos Gaytán, hubo diferentes emisiones. En Michoacán, por ejemplo, Luis Navarro Origel hizo forzosa la utilización de bonos emitidos por la Liga Nacional de la Defensa Religiosa (LNDR). También, debido a la falta de moneda fraccionaria (de poco valor), no solo se realizaron monedas, a algunas medallas se les quitaba su argolla y se les graba la leyenda “República Mexicana”, así como su valor.

Una de estas medallas transformadas en monedas fue la de 20 centavos, hecha de bronce y que circuló por el estado de Jalisco, puntero en la toma de armas contra el gobierno de Calles. Esta era una moneda muy chica, de apenas 2 centímetros de diámetro. Eran similares a las acuñadas en la época, con el águila mexicana con las alas abiertas y, en el anverso, el gorro frigio, alrededor del cual se extienden los rayos de luz hacia el resto de la moneda. Tenía el número 20 al centro y debajo, en letra chica “centavos”, seguido del año 1926. Debajo, las típicas hojas de laurel y olivo. Cabe decir que, en algunas variedades de la moneda, la palabra “centavos” se elimina completamente y el número se hace ligeramente más grande. Detrás, en estas mismas monedas, se colocan 9 estrellas en lugar de la leyenda “República Mexicana”.

Jalisco, 1927. 20 Centavos Cristeros.

Otra de las piezas empleadas por los cristeros es el bono, que usualmente contenía leyendas explicativas. Lo curioso es que las leyendas contenían un tipo de “apología”, si se le puede decir así, o razones concretas para que el billete fuera aceptado como pago. Un ejemplo es el de la imagen del billete de Jalisco de 1927 en el que se lee: “Contribución para la conquista de la libertad” dando a entender que aceptando tal billete apoyabas no solo el movimiento, también los valores y fines que vienen con él. Otro ejemplo es el del anverso, que menciona a los mártires de la lucha cristera y llama a apoyar al LNDR por medios económicos, es decir, con la aceptación del billete como promesa de pago o, de otra manera, con la sangre en la lucha contra el gobierno.

Es de destacar que tanto el billete como la moneda cristera no están hechos de manera tosca, como muchas veces sucedió en la Revolución (teniendo ejemplos tan burdos como los bilimbiques). Se observa que tanto el bono como la moneda conservan elementos finamente diseñados y acuñados. Los bonos, cabe decir, tienen incluso diseños complicados y visualmente atractivos.

Bibliografía

Gaytán, C. (1971). La Revolución Mexicana y sus monedas. Editorial Diana.

Molina Fuente, M. G. (2014). El conflicto Cristero en México: el otro lado de la Revolución. Itinerantes. Revista de Historia y Religión, 4, 163-188. https://doi.org/10.53439/revitin.2014.01.08

Villa Roiz, M. Á. (2009). 20 centavos cristeros, 1926. Monedas de México. https://monedasdemexico.blogspot.com/2009/10/20-centavos-cristeros-1926.html


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