Joyas entre los Billetes Mexicanos. Las piezas más codiciadas.

  • Tú, ¿cuánto pagarías por un billete?
  • En este post recorremos la historia del billete mexicano para encontrar los ejemplares “joya” o los más cotizados, esos que tienen un precio descomunal y que tal vez guerdes por ahí sin saber su valor.
  • También es una invitación para conocer más sobre los billetes mexicanos y sus características.

En los tianguis, uno tiene que estar buzo de las ofertas, las grandes gangas, las rebajas. En estos lugares uno compite por llevarse la pieza buena, el último producto y sobre todo el mejor precio. De hecho, podríamos decir que hay toda una cultura de los tianguis, desde sus rótulos hasta los gritos de los ambulantes y las lonas color rosa, rojo, azul y amarillo. En ellos también se encuentra la mejor comida de la ciudad, ropa de fayuca, como quien dice, y otras exoticidades.

De hecho, el tianguis viene desde muy lejos en la historia del país, tanto como las antiguas culturas mesoamericanas. En estos tiempos de antaño los tianguis ya tenían su forma actual: mercaderes ordenados en calles que se distribuían por “especialidad” (por ejemplo, los puestos de comida, de carnes, frutas, herbolaria, materias primas, etc.). También es interesante notar que el centro de la Ciudad de México ha sido una zona perene de mercados y tianguis, comenzando por los tianguis descritos por Hernán Cortes en las Cartas de Relación (con innumerables productos desconocidos para los españoles y también con grandes cantidades de gente), siguiendo por los mercados coloniales en la plaza del Zócalo (los portales de mercaderes, donde se encontraba el mítico Parián, un mercado de productos asiáticos traídos desde filipinas) y hasta lo que es hoy la zona de la Lagunilla y Tepito.

Una realidad muy propia de todos los mercados es que quien se acerca debe saber de precios y calidades de los productos para que no nos tomen el pelo o, peor aún, no salir con una gran ganga. Por tanto, no es diferente la compra de fruta a la compra de piezas de numismática. En ambas, se debe reconocer cuál sirve para tus necesidades y a cómo está el mejor precio. Así, al ir a un tianguis o venta de piezas de numismática, el coleccionista debe saber las piezas que, si encuentra, son joyas muy cotizadas y cuáles son otras que puede pasar de largo (a pesar de que el precio sea bueno. Por esta razón, en este post exploraremos las joyas en los billetes mexicanos, es decir, esas piezas que cualquier experto numismático se detendría a pensársela si incluir entre sus adquisiciones.

Como siempre mencionamos, el primer paso es decir de qué trata tu colección y cuáles piezas son las que buscas. Para esto de cazar ofertas, hay que tener la menta bien ordenada y con las prioridades bien establecidas, así como un presupuesto aproximado. El segundo paso es tener a la mano catálogos de billetes, para identificar las piezas que necesitas junto con sus precios y características físicas. Una recomendación ya clásica es el mítico libro Mexican Paper Money, que incluye todos los billetes habidos y por haber en el país. Sí, desde los del imperio de Iturbide, pasando por los innumerables bilimbiques y hasta los del Banco de México.

Independientemente de tus intereses, aquí te contamos de las joyas numismáticas, comenzando por el periodo de tiempo con menos joyas, es decir, los billetes más recientes, para luego ir revisando etapas como “posrevolución”, “revolución”, “prerrevolución”, “bancos” e “Imperio y Primera República”.

Banco de México

Los primeros billetes de los que hablaremos son los del Banco de México, es decir, los billetes del México contemporáneo. Es probable que muchas de estas piezas hayan pasado por las manos de tu familia inmediata, dígase padres o abuelos. En general son bastante conocidos e impresos, por lo que muchos tienen un precio bajo (a no ser que sean billetes sin circular o especímenes). Ahora la primera joya es un clásico de la notafilia, el billete de 10 pesos emitidos entre 1925 y 1936. Se observa en el billete a dos mujeres aladas que abren el libro de la Ley, por el reverso se encuentra el ángel de la independencia. Aquí, la pieza con mejor precio es de la Serie A, impresos en 1925, y que alcanzan entre 55 mil y 100 mil pesos. Del mismo año, los billetes de 50 pesos que representan a la navegación a través de una mujer sentada y cargando un barco, tienen un valor similar. Sin embargo, a diferencia del billete de 10 pesos, otros años también son bien apreciados por el mercado, como los ejemplares de los años 1931 a 1934, los cuales rondan los 7 mil y 64 mil pesos.

Posrevolución

Posterior a la Revolución mexicana, se dieron otros movimientos armados. Uno de ellos se debió al descontento por la Ley Calles y, general, la actitud del gobierno mexicano contra la institución religiosa. Este fue el momento en el que hubo un quiebre radical entre Estado e Iglesia, lo cual desembocó en la lucha armada conocida como Guerra Cristera. Los cristeros, para afectar lo más posible al gobierno, decidieron emitir su propio dinero: billetes y monedas que se reacuñaron con base en medallas viejas. De hecho, estos instrumentos de pago los aceptaba una comunidad o grupos de personas voluntariamente para realizar sus ventas y pagos. De hecho, se dice que esta medida de los cristeros llegó a afectar el desempeño económico de México. Ahora, la joya del periodo posrevolucionario son los billetes de 50 pesos cristeros, impresos en color azul sobre papel blanco. Estos billetes son de 1927 y llegan a valer entre 8 mil y 30 mil pesos.

Revolución

Finalmente llegamos a la época de la Revolución, una de las secciones en la numismática mexicana más extensa debido a sus tantas variedades —entre billetes de necesidad, emisiones militares, acuñaciones gubernamentales, emisiones privadas y otras cuantas—. Sin embargo, aquí el rey son los billetes de Tlaxcala, con apenas 6 variedades, pero 6 variedades muy cotizadas. Entre ellas se encuentran las del Distrito de Morelos y las emisiones de la Tesorería, estas últimas caracterizadas por su pequeño formato y por una gran marca de agua al centro con el valor facial. Todos ellos van desde los 30 mil hasta la cuantiosa cantidad de 150 mil para los de la tesorería, precio máximo por un billete, claro, en perfecto estado (XF o extra fine).

Como mención honorífica pondremos un billete de lo más común y muy despreciado por el mercado, pues sus precios rondan que los 40, 100, 200 o 600 pesos. Estos son los del gobierno provisional de México, que tienen la imagen de la libertad sentada, sosteniendo una placa con la leyenda “Constitución 1914” y en la otra mano una rama de olivo. Al centro del billete se encuentra el escudo de México, pero lo interesante es que se ve el lago donde esta el islote y el nopal. Ahora, la variedad que se aprecia mucho es del estado de Veracruz (no del Distrito Federal) y son los 10 pesos emitidos en 1914. Su característica es ser de la serie C, con el número 10 en letras pequeñas y un “No.” antes del número de serie. Estas variedades van desde los 18 mil y hasta los 40 mil pesos.

Prerrevolución

En le época antes de la revolución mexica, alrededor del año de 1890, se encuentran los billetes más cotizados. Estos no son propiamente billetes, sino bonos que emitió el gobierno de Chihuahua para subsanar su deuda, que ascendía a 250 mil pesos. Decidió, primer juntar los recibos de los prestamistas para calcular la deuda, emitir certificados a cada persona y emitir bonos al portador mediante la American Bank Note Company en denominaciones de 10, 100 y 1000 pesos. Estos billetes, con representaciones de la vida rural, de perros, ferrocarriles, niños y mujeres, llegan a costar entre 30 mil (para los bonos más descuidados) y hasta 90 mil pesotes. Resta decir que, si llegas a tener un billete del comerciante Diego Hernández Escudero, emitidos en Yucatán, es posible que tengas un buen negocio entre manos.

Bancos

En este rubro, los billetes de Bancos, la medalla de oro la comparten dos billetes con costos que superan los 200 mil y pueden ubicarse hasta los 300 mil pesos mexicanos. Estos son los billetes del Banco de Londres, México y Sudamérica, el de 50 y 100 pesos, y el billete del Banco de Coahuila, el de 1000 pesos, ambos emitidos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. De hecho, todo lo que es el Banco de Londres, México y Sudamérica tiene precios exorbitantes, aunque no se debe confundir con el Banco de Londres y México, que son billetes más comunes y con precios bastante “normales”. Ahora los dos billetes del Banco de Londres, México y Sudamérica tienen a Benito Juárez en el anverso, junto con la imagen de un niño pastorcito (50 pesos) y con la imagen de una mujer sosteniendo unas uvas (100 pesos). El primero está impreso en naranja y el segundo en amarillo. Ahora, el billete del Banco de Coahuila es de 1898 y se reconoce inmediatamente por la impresión en morado de un rebaño de vacas y ovejas. Pero pasemos de una vez a las joyas más antiguas.

Imperios y Primera República

Recordemos que con el Imperio de Iturbide inicia la emisión de billetes. Los primeros eran billetes grandotes, a veces casi del tamaño de media hoja tamaño carta. Tenían el escudo del imperio, firmas de quienes avalaban los billetes y, en un párrafo, la cantidad, así como el decreto oficial que los autorizaba. Se cuenta que estos primeros billetes no fueron muy bien aceptados, por lo que, en un país profundamente católico, fueron impresos más billetes en bulas papales canceladas. De hecho, las joyas numismáticas (los billetes con más valor) son las bulas canceladas que no fueron cortadas para hacer los billetes, esto en denominaciones de 2 y 10 pesos. Estos billetes pueden llegar a costar entre 12 y 32 mil pesos, sobre todo por su historia, rareza y demanda de los coleccionistas.

Sin embargo, esta cantidad no llega a superar a los billetes de Maximiliano de Habsburgo. Y sí, para quienes no sabían, Maximiliano llegó a México con un montón de ideas para establecer un sistema monetario basado en el peso, con un banco nacional y con una amplia emisión de billetes (algunas de éstas fueron también ideas que había esbozado ya Benito Juárez y que Maximiliano aprobó). Los billetes de los que hablamos son de su intento por crear el Banco de México. Para ello imprimió pruebas de billetes de 10, 20, 100 y 200 pesos en un elegante color azul, con representaciones alegóricas de mucho valor artístico. Estas pruebas de billetes, se dice, valen alrededor de… ¡160 mil pesos! Nada mal, ¿verdad?

Recuerda que lo más seguro antes de comprar es checar los catálogos numismáticos y, sobre todo, con las tiendas y personas especializadas en la materia. Y tú, ¿cuánto pagarías por un billete?

Recuerda que el blog de Cenumex es parte de la comunidad numismática, por lo que cualquier sugerencia, comentario o artículo es recibido…

Bibliografía

Frapton, C. (Ed.) (2017). Mexican Paper Money. World Numismatics.

State bonds. (2022). Paper Money of Mexico. https://papermoneyofmexico.com/history/chihuahua/bonds/state-bonds

Luna Herrera, P. (2022). El Banco Imperial de Maximiliano. El Dato Numismático. https://eldatonumismatico.com/el-banco-imperial-de-maximiliano/


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