- La libra es una de las monedas con más historia del mundo.
- Sus peculiaridades pueden rastrearse desde la época de los romanos y hasta el reciente Brexit.
- Acompáñanos para conocer más de esta historia…
Al contar la historia de las monedas de diferentes países, hemos atravesado por España, Estados Unidos, Francia e Italia. Vimos algunas monedas históricas, como los escudos, el franco, la lira, el dólar y los reales. Sin embargo, existe una moneda de la que se puede rastrear su historia hasta hace casi 1,200 años, lo que la hace la moneda aún en existencia más antigua del mundo. Además de crisis económicas, se mantuvo a pesar de la instauración de la Unión Europea (con todo y moneda interna), así como del famoso Brexit.
Esta moneda no solo tiene una antigüedad incomparable, sino también un peso mundial. Al igual que el antiguo dólar español, la libra existía alrededor del mundo. En específico, se impuso en todo el Imperio británico, extendido por Europa, África, Asia y Oceanía. Dentro de la llamada “zona esterlina” navegaba la moneda, cruzando mares y continentes enteros. Dominó la vida comercial del mundo entero, pero la zona esterlina fue perdiendo importancia hasta desaparecer en la década de los 70’s. Hoy en día pervive en billetes y monedas con la parafernalia de la corona inglesa, incluyendo la cara del rey Carlos III. A continuación, te contamos más de esta interesante historia…
De Roma a Reino Unido
La libra como moneda y unidad de cambio del Reino Unido tiene su origen en la libra romana. La libra era una unidad de peso (la palabra en latín significa balanza), donde equivalía a 12 onzas, lo que sería actualmente 329 gramos. Aquí la libra era lo mismo que 240 denarios de plata o 20 sólidos de oro.

Ahora, la libra como moneda del Reino Unido se establece en parámetros similares. La unidad monetaria en la Edad Media eran los peniques de plata o esterlinas. Ahora, el peso que tenía que darles la casa de moneda, la Royal Mint, era de 1/240 de libra, es decir, 240 peniques equivalían a una libra. Esta libra se denomina “de la torre” porque ahí se guardaba un objeto hecho en metal que tiene el peso indicado, por el cual se regía su sistema de mediciones. Como no existía un parámetro fácilmente replicable y se debía tener la seguridad de que todas las libras fueran de a libra (y nadie saliera estafado), se conservaba este estándar.
El sistema fue impuesto por el rey Offa, según muchas fuentes el primer rey de los ingleses. Offa quería potenciar el comercio de aquel entonces, por lo que su labor fue proporcionar la seguridad para hacerlo. Esto lo logró con seguridad en las rutas comerciales, pero también en que la moneda era estándar en su territorio. Por ello, hizo modificaciones al sistema monetario y el resto es historia. Nació así un sistema monetario basado en el penique de plata y en la libra como unidad de cuenta. Cabe decir que, según los expertos, esta fue de las primeras ocasiones en que se acuñó moneda en esta isla europea.
Cabe decir que alrededor de estas fechas, el año 780, Carlomagno también había establecido que la libra, el sólido y el denario fueran las unidades monetarias del gran Imperio carolingio. Así, la mayor parte de la vida de Europa se regía por un sistema proveniente directamente de los romanos y sus unidades de medición del peso. Sin embargo, hubo cambios. Uno de ellos es el aumento de peso en la libra de la torre, que cambió los 329 gramos de la romana a 350.

En la modernidad
Ahora, pese a todo ello, la libra esterlina no era una moneda, sino un referente para el peso de las demás emisiones. Su aparición se da precisamente en 1489 con el rey Enrique VII en la forma de un soberano, que equivalía a 240 peniques y, con la creación de los chelines en 1504, a 20 de ellos. Así, se estableció el sistema que perduraría por siglos. Ahora, con las múltiples guerras durante el siglo XVI, la moneda tuvo que ser envilecida, es decir, se redujo el contenido de los metales preciosos. Así que, para financiar los conflictos y los lujos de la realeza, la moneda pagó caro el precio.
Pronto, algunos comerciantes y ciudadanos se dieron cuenta de esta medida y rechazaron las monedas. La primera solución a esta desconfianza fue seguir produciendo moneda con altos contenidos de metales preciosos, pero tener reservas de monedas envilecidas para introducirlas secretamente al mercado. Esta situación, sin embargo, funcionó para salir de una crisis, pero no para la posteridad. Para ello, tuvo que llegar Isabel I, quien restauró la confianza en la corona al volver a colocar altos porcentajes de metales preciosos (oro y plata) en las monedas, pero reduciendo su peso.
Se cuenta entre los escritores de la época que la libra esterlina era de tal confianza y estabilidad que, incluso después de grandes conflictos, su valor difícilmente fluctuaba en los mercados, es decir, no se devaluaba. Poco a poco, Inglaterra se configuró como la economía más importante del mundo. Esto se acompañó de la emisión de papel moneda de una libra (en Escocia, Irlanda e Inglaterra) para finales del siglo XVII y, con el crecimiento del Imperio británico, la moneda se expandió al resto del mundo. Lugares como Estados Unidos, Australia, India y las varias colonias africanas y asiáticas componían la zona esterlina, donde estándares similares de la moneda hacían que su conversión fuera sencilla y el comercio ágil.

Siglo XX
Para la Primera Guerra Mundial, la economía del Reino Unido empezaba a decaer, por lo que la moneda (la libra esterlina) podía ser intercambiada por lingotes de oro en el banco central, compitiendo con la naciente economía de los Estados Unidos. La consecuencia fue que el valor de la moneda se fijaba al valor del oro, intentando evitar las fluctuaciones que sufren de vez en cuando las economías.
Ahora, para 1929 se vino la conocida Gran Depresión, que obligó al Reino Unido a abandonar el patrón oro y, por ende, tanto producir moneda fiduciaria (basada en la confianza) como acuñar dinero por decreto para nivelar la inflación y deflación. Otra cuestión interesante es que Inglaterra produce sus propios billetes (libras), pero los bancos de Irlanda del Norte y Escocia son quienes emiten billetes, por lo que existen diferentes diseños para una misma denominación.
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Bibliografía
Lowther, E. (2014). Peculiaridades de la moneda viva más antigua del mundo. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140217_breve_historia_libra_esterlina_finde
Libra. (2017). Etimologías de Chile. https://etimologias.dechile.net/?libra
