Introducción a las Monedas Romanas

  • ¿Sabías que los romanos no comenzaron acuñando moneda, sino que este fue un proceso gradual que comenzó con el trueque?
  • Poco a poco, las monedas no solo fueron cambiando de diseño y material, sino que también se implementaron sistemas monetarios que ayudaron a Roma para evitar el caos económico.

Hoy reconocemos al Imperio Romano como uno de los imperios más importantes de la historia. Lo concebimos como un lugar de grandes estrategas, trágicas traiciones, historias legendarias y conquistas imposibles. Se nos olvida su origen como una pequeña ciudad que, como cuentan las historias, fue fundada por unos niños abandonados a su suerte en el Río Tíber y cuidados por una loba. Para hablar de la moneda hay que hacer un recorrido similar y comenzar con la sociedad romana del siglo VIII a. C., la cual utilizaba el trueque en sus inicios. Sin embargo, lejos de perpetuar esta forma de intercambio, poco a poco fueron surgiendo los conocidos denarios, ases o áureos hasta constituir uno de los campos de estudio más ricos en la numismática, estas son las monedas romanas. Quédate en esta breve introducción a través de sus ejemplares e historias.

Los inicios del pueblo romano suelen ubicarse en el año 753 a. C., en el que las tribus latinas, sabinas y etruscas se juntan en las míticas siete colinas que conforman el espacio de la ciudad de Roma, la capital de la actual Italia. En sus primeros años, no solamente los ciudadanos romanos elegían a sus reyes, también era una sociedad profundamente agrícola. Esta importancia de la agricultura y la ganadería también se observa en el comercio, pues sus métodos para adquirir los bienes de su interés era el truque. En su mayoría, el truque era de ganado, prueba de ello es la palabra pecunia (que significa dinero) y que proviene de la palabra pecus, es decir, ganado.

Nummus Arcadius (383-408 d. C.)

El primer salto histórico se produce y se introducen en la sociedad romana dos metales preciosos: la plata y el bronce. La plata, por un lado, servía para el comercio con Grecia y el bronce, por otro lado, era utilizado de manera interna. Sin embargo, el bronce no se encontraba en su forma actual (como un círculo de puro bronce con un diseño y aprobación gubernamental), sino se utilizaba el bronce en bruto o la pepita de bronce que llamaban Aes rude.

El segundo paso antes de las monedas fueron los Aes signatum que, como su nombre lo indica, eran piezas de bronce (Aes) con una firma (signatum). Lo que sucedió fue la creación de lingotes de bronce que tenían un peso y medidas establecidas. Para que esto fuera oficial y estándar, fueron sellados usualmente con diseños de animales (como elefantes, jabalíes, toros) o de una herramienta (como tridentes, espadas, anclas) por una autoridad competente.

Ahora sí, la primera moneda romana se denomina Aes grave, que eran pesadas monedas de bronce, como su nombre lo indica (bronce grave o bronce pesado). Dichas monedas fueron utilizadas entre los siglos IV a III a. C. y en ellas ya aparecían diseños complejos, pero de manera más importante su valor. Aquí se representaban las monedas más valiosas con un I, las siguientes en valor con una S (medio) y las últimas con uno o varios puntos (cada punto correspondía a un doceavo). Algunas representaciones comunes llegaron a ser los retratos de dioses como Jano (dios de las dos caras: una mirando al pasado y otra al futuro), Mercurio (el mensajero), Júpiter (el dios de dioses), Minerva (diosa de la sabiduría) y el héroe Hércules.

Nummus Honorius (393-423 d. C.)

A continuación, la expansión romana comenzó a hacerse notable. Con ella, se incorporaron diversos pueblos a la naciente república, entre ellos Grecia. Además de la influencia cultural, las monedas también sufrieron de la helenización: se comenzó a utilizar el denario, una copia de la dracma griega en cuanto a los diseños incorporados, la utilización de la plata y el valor. Esto vino a reformar todo el sistema monetario de la Antigua Roma. En adelante, el denario sería la moneda de más alto valor, la cual es equivalente a 10 ases. Con ello se puede estimar el valor de otras monedas: por ejemplo, el dupondio equivalía a 2 ases, es decir, un quinto de denario; el sestercio que equivalía a un cuarto de denario, es decir, dos ases y medio; y un quinario equivalía a 5 ases, es decir, medio denario.

El denario llegó para quedarse un rato y de hecho atravesó toda la época republicana entre devaluaciones y apreciaciones. En estas épocas se constituyó un comité de tres senadores que supervisaban la iconografía de las monedas. Con ello, su diseño se tornó más político, en el sentido en que gradualmente fue creciendo la autopromoción y propaganda a través de la moneda. De hecho, esta práctica se realizaba en las provincias, pero Julio César lo llevó a Roma al colocar su retrato en todas las monedas, junto con mensajes abiertamente políticos. Esta situación no gusto entre los ciudadanos republicanos, quienes veían una similitud con las monedas de los monarcas helenos. Sin embargo, el rostro del César permaneció en las monedas y el retrato del gobernante en turno se volvió una práctica habitual en el diseño de monedas.

Para este punto, el sistema monetario ya no tenía como principal el denario de plata (la más alta denominación), pues s introdujo el áureo de oro con un valor de 25 denarios. Lo denarios, por su parte, pasaron a valer 16 ases y se introdujeron monedas entre esas tres denominaciones, así como monedas más chicas que el as. Entonces, los materiales de las monedas fueron el oro, plata, cobre y latón.

Nummus Helena, Casa de Constantino (324-328/30 d. C.)

Tras algunas crisis en el siglo III, el sistema monetario de Roma se hizo un caos. En estos tiempos, quienes ejercían cargos de poder acuñaban sus monedas con cada vez más bajo contenido de metales precios, a veces plata mezclada con mucho bronce. Entonces los valores y conversiones se hicieron imposibles de realizar. Para solucionar esto, Diocleciano introdujo reformas. Con ello, las monedas emitidas por las diferentes casas de moneda del territorio se unificaron y se estableció un sistema basado en el argentus de plata. La moneda de más alta denominación fue el sólido de oro, que valía 10 argentus y 40 nummus. Por su parte, el denario pasó a ser la moneda de más baja denominación y valer alrededor de una centésima parte de un argentus, es decir, 100 denarios formaban un argentus.

Ya para los últimos 150 años del Imperio Romano de occidente, antes de su caída, el nummus se convirtió en la moneda de más baja denominación y por encima de ella se encontraban el follis, siliqua, miliarense y el sólido de oro. Aquí, la diferencia entre el sólido y el nummus se volvió extrema, pues 720 nummus hacían apenas un sólido.

Recuerda que el blog de Cenumex es un espacio para la comunidad numismática, por lo que cualquier sugerencia, comentario, corrección y aporte son bienvenidos…

Bibliografía

Deahl, A. (2021). Money Talks: A Very Short History of Roman Currency. Antigone. https://antigonejournal.com/2021/05/short-history-roman-currency/

El estudio de las monedas romanas. (2025). Rhodes College. https://sites.rhodes.edu/coins/study-roman-coins

Fayanás, E. (2022). El sistema monetario en Roma. Nueva Tribuna. https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/sistema-monetario-antigua-roma/20220728164730201214.html


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